lunes, 14 de abril de 2008

Speculum: final


Foto: Davichi







La gente comenzó a gritar entusiasmada, tal vez estaban divididos:unos me alentaban a mi,otros a mi "gemelo". La cuestion es que todos estaban ansiosos de ver un espectáculo violento. Yo era la estrella,luchando, literalmente, contra mi mismo.
El comezó a agitar la red. Yo junté un poco de arena con la punta de un pie y la arrojé hacia sus ojos. El se cubrió con el antebrazo que sostenía el tridente y asi no me vio mientras rodaba hacia adelante y cambiaba de ubicación. Movió su arma en circulo hacia atrás, adivinando mi lugar de estino y alcancé a flexionar mis piernas estirando una de ellas. Su arma pasó casi rozando mi cabeza y rodé de nuevo alejándome. Me moví en círculo hacia su izquierda, haciendo que su red fuera inútil,pues no podia lanzarla con destreza hacia afuera y en ese ángulo.
El tridente avanzó varias veces. Lo esquivé por la derecha,por la izquierda,inclinándome un poco hacia atrás, desviándolo con un antebrazo hacia arriba. El público enloquecía. No querian una ejecución rápida,sino un espectáculo.
- ¿Que puede ser mejor que la fuerza y la juventud?- me dijo desafiante mi alter ego.
Esquivé una vez más su tridente,que pasó por un costado. Lo tomé con ambas manos y lo hice describir un círculo mientras mi cintura giraba y mis pies se desplazaban. Una mano bajaba y otra subía. Al no soltarlo en el primer momento, el salió lanzado sobre uno de mis hombros y me apoderé del arma.
-La técnica.- le respondí. - Y la experiencia.
lanzó su red, que yo atrapé en el aire con el tridente y la lanzé hacia la tribuna. Luego arrojé esa antigua arma hacia la criatura. Las tres puntas se clavaron con fuerza donde la maldita cosa estaba un momento antes de esquivarlas.
Me había ganado al publico, que alentaba mis acciones. Los brazos se movían en alto, la masa entusiasmada unia miles de voces en un rugido que exigía más y más.
Mi otro yo intentó golpearme con sus puños. Nuestros puños y antebrazos iniciaron una secuencia ininterrumpida. A un golpe suyo le seguía un bloqueo mio,al que a su vez le seguía un golpe mío, bloqueado por él,y vuelta a empezar. Ambos brazos iban y venían velozmente sin llegar nunca a su destino, tocandose y desviándose mutuamente.Un instante suyo de error y uno de mis puños lo alcanzó,arrojándolo de espaldas sobre la arena.
Levanté los brazos y recogí la ovación de la masa. Fuera de sí, ya no pensaban por si mismos, era un enorme conjunto con un solo sentimiento: admiraban a su nuevo ídolo. La bestia gritó furiosa, lanzó el tridente, el cual se clavó donde estaba uno de mis pies antes de moverme y esquivarlo. Con un gesto hizo abrir los espejos y dejó entrar a los que me perseguian y a muchos más. Comezaron a entrar por decenas a la arena. El público enloquecido expresó su disgusto con gritos e insultos.Se rebelaron y saltaron a la arena. Se unieron a la lucha y el lugar se convirtió en el mas descontrolado y caótico campo de batalla.
Al frente,el espejo mas grande,por donde podria salir,se había abierto. Avancé hacia él,abriendome paso entre aliados y enemigos. Algo me tiró al suelo. La criatura también habia bajado a la arena y se arrojaba sobre mi.
-¿Vas a alguna parte?
Sus colmillos afilados estaban por morderme cuando recibió una patada que lo arrojó a un costado. Mi otro yo se habia recuperado de mi golpe.
-Asegúrate de que Amanda sea feliz. -. me dijo, y se ocupó de seguir golpeando a la criatura.
La sensación al atravesar el portal fue de vertiginosa caída. Desperté en mi casa,en el punto de partida,entre los brazos de Amanda. Su sonrisa fue la mejor bienvenida que pudiera tener un hombre que escapa de tal infierno.


Nunca supe qué pasó con mi otro yo,o con mis muchos otros yo. Sospecho que esa criatura inmortal encontró la forma de ganar o al menos de escapar de ellos. Nunca conseguí engañarlo o desafiarlo de nuevo para cruzar hacia su mundo. Yo escapé, yo vencí, pero otros no. Con otros seguirá muy activo, incluso después de que mi tiempo en este mundo se haya terminado y no esté aqui para combatirlo o advertir a otros sobre él. ¿Que podia hacer,mas que escribir estas notas? Espero que sean útiles para prevenirse contra esa cosa, para combatirla, y para saber que si uno pudo, muchos otros también podrán vencerlo, si se lo proponen.

5 comentarios:

penelope dijo...

Cunatos de nosotros tienen de esas luchas internas todo el tiempo!!!! creo que no pudo haber final mejor...buen trabajo e interesante experiencia...besos y éxitos.

Jorge L. López dijo...

Gracias,Penelope. A veces una ficción se usa para expresar mejor problemas reales. En vez de ser una metafora,fue entretenido ponerlo literalmente. Tambien yo siento que fue entretenido escribirlo entre varias personas.

Natacha dijo...

Bueno, por fin sabemos el final, te confieso que algo así se veía venir.... la lucha interna que todos mantenemos de vez en cuando.
Me ha gustado compartir esta experiencia contigo. Gracias por brindarme la oportunidad de participar.
Te mando un beso al otro lado del mar.
Natacha.

Jorge L. López dijo...

No se si prefiero la lucha interna tradicional o esa lucha literal en la arena. Parece un poco peligrosa,aunque entretenida en una ficción. ¿Habrá alguna otra narración colectiva? Eso no lo sé porque no depende solo de mi,pero si la hubiera seria en mi nuevo blog,el de narrativa.
Un beso desde el sur.

Sendieva dijo...

Bueno, me ha gustado mucho, aunque pienso que la lucha interior es muy diferente en cada persona, unos lo ven como una lucha tal cual, otros con mucho miedo, valor o consiguiendo el éxito, creo que es muy complicado. Me ha gustado mucho esos dos extremos que has sacado de la lucha y del amor. Muchos besos guapeton.