miércoles, 26 de marzo de 2008

Speculum: tercera vuelta




Foto: *L*u*z*a*







Comienzo la tercera vuelta de esta narración compartida.Traten de recordar los turnos de participación despues del mio: Natacha- Penélope- Marta.Veamos como sigue el relato:


Los antiguos prisioneros de aquel lugar comenzaron a salir,cada uno atrapado hace tiempo por la desesperación,el odio,la locura.Sus vestimentas indicaban las más diversas épocas, profesiones y procedencias. Solo coincidían en su deseo de salir y descargarse contra lo primero que encuentrasen. En este caso,contra mi. Esos rostros poseídos ya poco tenían de humanos.
Respiré hondo y me concentré. Recordé la voz de mi maestro,casi como si pudiera verlo junto a mi con su uniforme tradicional y su cinturón negro.
-No pienses. Relájate. El espíritu debe ser como un espejo que refleje la intención del adversario tan pronto como nace.Entonces puedes contraatacar.
-Si,maestro.
En un solo movimiento esquivé el puñetazo del primer atacante y le pegué en el pecho. El impulso de mi cuerpo entero nació desde mis pies,se transmitió por mis piernas,giró con mi torso,se dirigió a través de mi brazo y se concentró en los dos nudillos más grandes y prominentes del puño.Ese adversario cayó como una marioneta a la que hubiesen cortado los hilos,mientras yo giraba sobre mi pie derecho y pateaba al segundo con mi talón izquierdo.
Esquivé al tercer atacante y lo derribé con un golpe del antebrazo en su rostro,en dirección contraria a su avance.Salté y girando en el aire lancé una pierna contra el cuarto rival,que cayó arrastrando a otros dos.
El resto de lo que recuerdo fue una desenfrenada sucesión de golpes,patadas, codos,rodillas,saltos,barridas,proyecciones,gritos y cuerpos que caían. Cada nuevo oponente parecía estimularme aún más,con una energía que yo mismo no sabía que tenía,hasta que sólo quedó una de esas personas en pie: Amanda.
Al lanzarse hacia mi,desvié la dirección de su impulso y la puse contra una pared. Habia pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos cara a cara,pero no tanto como con los otros que ni siquiera conocía. Ella era nueva alli y estaba a tiempo de ser rescatada.
Mientras la sujetaba para que no se dañe ni me dañe a mi,la besé. Aún sentía en esos labios el sello de una promesa formulada tiempo atrás.
El sol nacía sobre el horizonte. Las pequeñas olas rompias en la orilla como un suave murmullo,como para no molestarnos.
-¿Que tanto me amas?-habia preguntado ella.
-Te amo tanto que iria hasta el fin del mundo por ti.-le respondí.
Ese nuevo beso le ayudó a recordar.Le ayudó a regresar mentalmente a un sitio conocido y seguro con alguien conocido y protector,y así recuperó la conciencia de quien era ella y quien era yo.
La expresión en su rostro cambió completamente. Me abrazó con fuerza.
-Sácame de aqui.-me dijo.
Vi una luz al final del pasillo,en dirección contraria a la sala de los espejos.
-Sigueme.-le respondí tomando una de sus manos.



Continuación de Natacha:


Iremos hacia la bruma. En la luz nos hundiremos.

Amanda me seguía cogida de mi mano como una muñeca desarmada… caminando gracias a que yo tiraba de ella, con fuerza.
Durante un instante volví la cabeza y vi la cara de Amanda casi ausente. Pero algo había cambiado. Sus ojos no inyectaban odio, sino alivio.
Sin embargo, algo más atrás, los tullidos comenzaban a levantarse con ánimos renovados.
¡Mierda! Ahí vienen otra vez. ¡Corre!
Al girar hacia la izquierda nos metimos en un lugar húmedo y oscuro. El olor era mohoso… hasta dulce…
Frené el paso y extendí mis manos hacia delante para prevenir posibles paredes u obstáculos.
Amanda me había tomado del brazo y comenzaba a acercarse a mí.
Ya no podía ver nada dos metros delante… ni detrás.
Un sonido grave comenzó a sonar… como un golpe de tambor… muy lejano y un flap, flap, que se acercaba…
Amanda tiró de mí. “Para. Aquí”. Quise contestarle, preguntarle pero ella me selló la boca con su dedo. Indicándome silencio.
Se empezó a alejar de mí. Ahora yo le seguía. Me sentía guiado por ella. De repente me sentí perdido y en sus manos.
Parecía saber por dónde moverse… pasos seguros. Giros por nuevas galerías… Se paraba, escuchaba… continúaba…
De pronto… se volvió, me miró. Con una expresión que no sabría describir (sonreía con una sonrisa de media comisura) me dijo: Debes empujarme.
Una explosión de luz hizo desaparecer la pared que estaba frente a mí y de espaldas a Amanda… Cegó mi ojos durante un momento…
Al asomarme… Un precipicio sin fin.
Ella permanecía con los brazos en cruz, los ojos cerrados. Al borde del abismo. Esperando… ¿Qué yo la empujara? ¡Jamás!
¡Amanda!, la zarandeé para que abriera los ojos y me atendiera.
¡Amanda! Vámonos de aquí. ¡Ahora!
Abrió los ojos y me dijo dulce, tierna… Te amé. Debes empujarme ahora para poder salir de aquí. Confía en mí…


Continuación de Penélope:


Entónces lo hice. Fue una lucha contra mi mismo, que duró segundos, quizá 2 ó 3, para mí, toda una eternidad. Como a la que se dirigía Amanda, porque en el momento en el que tomé tan terrible desición para mí, supe que para ella fue la liberación; al momento que toqué sus hombros calmos con mis manos temblorosas, muchas preguntas tuvieron su respuesta.
Automáticamente esa seudo ventana que dejó ver el precipicio, se cerró en cuanto empujé a Amanda...no hubo gritos, ella se dejó llevar y cayó con una sonrisa en sus labios, sabía muy bien hacia dónde se dirigía, la vi feliz y me reconfortó.
Cuando volví de mis pensamientos, miré a mi alrededor: otra vez el oscuro corredor, pero esta vez las puertas estaban cerradas, parecía que nadie mas estaba allí. Levanté la cabeza, divisé nuevamente la luz hacia el final, todo era calma, mi cuerpo respondía perfectamente, mis reflejos funcionaban, mi corazón latía rítmicamente...como si nada de lo que había experimentado hubiera sucedido jamás.
Algo me decía que debía echarme a andar, esa luz podría decirse que me llamaba, me atraía hacia ella, como un imán, como una fuerza de la que resulta imposible escapar. Curiosamente esta vez no dudé, me encontraba tranquilo, entero, con mis sentidos en orden, en todo su esplendor....como si hubiera terminado una dura tarea, ya no tenía nada que hacer allí, caminé y caminé hacia mi meta: la luz..."



Continuará...

6 comentarios:

penelope dijo...

guauu!!! esto se está poniendo bueno, que tarea la que me espera. En breve, mi continuación...besos.

Jorge L. López dijo...

Gracias por tu continuación,Penélope. Es interesante también y un buen aporte.Veamos como sigue el relato y como va acercandose de a poco a su final.

@Patrulich dijo...

Cuánto misterio! pero qué lindo está quedando!
quisiera leer la continuación... perdón por la impaciencia, jaja!
Saludos a los escritores del misterio del espejo!

marta dijo...

La musas no están conmigo hoy. Lamento mucho no poder seguir. Tal vez en otro momento, pero si quieres pasar la posta, todo bien.
Un beso.

Jorge L. López dijo...

Estimada Marta,ese problema de la inspiración y de estar ocupado con otros asuntos es común para todos los que escribimos. Tomate un tiempo más. Si aun asi en unos dos o tres dias no te viene nada,podes escribir de nuevo para avisar y continuaré yo. Un beso desde Mar del Plata.

Sendieva dijo...

Jooooo, no esperaba que cambiaras así jorge, mira que siempre tiene que existir el momento crítico en el que entre una relación entre hombre o mujer, si es que al final es la chispa de la vida jejeje, me está gustando mucho, aunque yo estos temas me inquietan mucho menos mal que metisteis a la chica sino....
Sigo leyendo es lo único bueno de llegar tarde que no tengo que esperar, muchos besos Jorge eres encantador.