martes, 9 de septiembre de 2008

Facultades alteradas (3)


Foto:borrowed time | demi-brooke


Esta es una historia ficticia, obra de la imaginación. Cualquier similitud con lugares, personas o hechos reales es pura coincidencia. Obra previamente registrada.




4. Quo vadis?

A primera vista, los pasillos son todos iguales, con baldosas del mismo diseño y los mismos colores en las paredes. Un pasillo conduce a otro, que conecta con otro, que a su vez, desemboca en otro. Un ser humano normal puede caminar mientras sus fuerzas se lo permitan sin encontrar obstáculos.
No hay dos escaleras con la misma cantidad de escalones, ni con la misma cantidad de tramos. Las paredes tienen casi siempre la misma decoración, excepto cuando es cambiada, en todos los pasillos a la vez. Las oficinas cuentan en todo momento con empleados, y si les haces alguna pregunta, te enviarán a otra oficina, en otro nivel. Eventualmente encontrarás la oficina que estabas buscando, donde te dirán que debes volver en otro horario.
Todo está maravillosamente diseñado para destruir la lógica del pensamiento occidental, estimulando el instinto y la intuición. Hay un motivo para ese diseño, algo que explica la confusión, la tensión y hasta la maldad que afecta a quien pase demasiado tiempo ahí dentro. No lo descubro todavía, peo lo haré. Mientras tanto, es tiempo de tomar la siguiente clase.
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“¿Alguna pregunta?”. Supongo que viene bien decir eso al final de una explicación. Nosotros lo estábamos escuchando al principio de la clase. Debíamos tener muchas dudas y preguntas, pero no salía ninguna. Nos mirábamos unos a otros, escuchábamos el sonido de un grillo en alguna parte, el ruido de un auto al pasar por la calle.
Comprendo bien, compañeros, colegas, camaradas, que estamos solos en un sitio nuevo, que no nos conocemos aún, que somos todos extraños, que son los primeros días de clase. Sin embargo, no son aquellos primeros días en la escuela, sino en la universidad, y como ya todos tenemos más de 18 años, más vale que alguien rompa el silencio de una vez o esto va a empezar mal.
Ni modo, tendré que ser yo o nos vamos a quedar a vivir aquí. ¿Qué rayos puedo preguntar? Recordé uno de los temas que escuché en el curso previo al comienzo de clases: la crítica es subjetiva. Dije: “¿La crítica es subjetiva?”
“¿Es una afirmación o una pregunta?”, quiso saber la profesora. Tenía razón, yo no sonaba muy convencido. Lo pensé una fracción de segundo. Dije que era una pegunta.
“Es una buena pregunta”, dijo ella, y comenzó a hablar por unos cuantos minutos.
Esto iba a pasar a veces. Alguien tendría que dar el puntapié inicial, romper el hielo, hasta que con el tiempo nos fuéramos convirtiendo en nuevas personas, adaptadas al nuevo entorno, cambiados en mayor o en menor medida, pero definitivamente, diferentes.

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5. En busca del saber

Segunda lección: el que se mueva más rápido, tendrá con qué estudiar. Como cualquiera puede imaginar, en la carrera de letras hay que leer muchísimo. A veces novelas, cuentos, poemas; otras veces críticas sobre esas obras, y otras veces críticas sobre las críticas. Más tarde nosotros elaboraríamos nuestros trabajos prácticos, donde escribiríamos nuestras críticas sobre las críticas de las críticas de las obras. ¿Qué pasaba cada vez que un profesor nos indicaba leer una novela? Pues para empezar, las obras eran casi siempre para los próximos 15 días, lo mismo si eran de cien páginas o de trescientas. Como cursábamos dos o tres materias al mismo tiempo, era frecuente que leyéramos dos o tres libros a la vez. Volvamos al problema de los números: la biblioteca de la universidad tenía dos o tres ejemplares de la obra en cuestión. Las bibliotecas municipales tenían, entre todas, diez ejemplares más. Nosotros éramos noventa, en algunas clases, cien. Así comenzaba una apasionante aventura: los cazadores del libro perdido. Algunos se levantaban y se retiraban antes de la clase, para llegar rápido a la biblioteca, otros partían rápidamente hacia la parada de colectivos, sin detenerse ni para saludar, y otros tenían auto.

Aquel maldito se va antes, un ejemplar que no voy a conseguir. Todavía hay otros. Soy rápido para caminar. Voy a bajar las escaleras antes que ellos, voy a tomar el primer colectivo. Hay un competidor que trata de alcanzar el colectivo corriendo, pero no lo consigue. Mala suerte para él, y buena para mí. Ya en la biblioteca voy directamente a la sección correspondiente. No necesito perder tiempo en los archivos, conozco bien la biblioteca, sé dónde encontrar esa obra. La encuentro e inicio el trámite para retirarla. Le gano el último ejemplar a una compañera por apenas un minuto. Nos miramos de reojo. Mejor suerte la próxima vez. Los que han hecho amigos rápidamente se reunirán a leer un mismo ejemplar, algunos se comprarán el libro.

Continuará...

10 comentarios:

Sendieva dijo...
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Jorge Fenix dijo...
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Sendieva dijo...
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Jorge Fenix dijo...
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Conchi dijo...

Jorge, no pude venir antes a ler la continuación de tu relato pues tengo problemas con internet. Hay páginas que no se me abren o cuando escribo el comentario se cala y se cae... en fin que hasta aquí hay probemas.
Me ha gustado mucha esta parte. Se está haciendo muy interesante. Lo veo convertido en novela para ser publicada, jaja.
Volveré a leer el siguiente capítulo.
Un abrazo.
Conchi

Jorge Fenix dijo...

Conchi: ¿que mas quisiera yo que tener mis obras publicadas, y de paso ganar algo mas que la satisfaccion de escribirlas? Ya cada cosa vendra a su tiempo, soy optimista y sigo practicando la escritura todos los dias.
Que bueno saber que les gusta la obra, asi tiene mucho sentido seguir escribiendola.
Internet y messenger han tenido problemas estos dias, en varios paises, incluyendo el mio. Espero que pronto se solucione.
Gracias por pasar a escribir.Un abrazo desde el sur.

Duermevela (Natacha) dijo...

Al fin me pongo al día con tu relato.
Decirte que describe a la perfección la jungla que supone un lugar donde no hay espacio, material ni atención por igual para todos...
Una jungla que realmente te prepara para lo que después encontrarás en la calle, en la vida...
Me gusta, sigue, por favor.
Un besito, cielo, y perdona la tardanza en venir.
Natacaha.

Jorge Fenix dijo...

Natacha: una jungla es un interesante término, un lugar donde solo sobeviven los más aptos, los que mejor se adaptan. Aun asi, en una jungla es la sabia naturaleza la que pone las reglas. Yo lo he pensado como un laberinto,donde se pierde orientacion en todo sentido. Creo que asi es como deben sentirse al principoio estos personajes.
Tienes razon en otra cosa: con o sin querer, esas experiencias preparan a la gente para el "mundo real" pues ese sitio es como una representacion a escala de todo el mundo exterior, de la sociedad.Incluso tiene su propia "politica" y sus dirigentes, como ya veremos en otros capitulos.
Gracias por pasar y por seguir el relato,buena amiga. Un beso desde esta orilla.

Marinel dijo...

Me gusta leerte, pues me haces sentirme dentro de ese ambiente universitario letrado que fue el que tanto ansié y que por motivos diversos tuve que relegar al olvido.
Creo sinceramente que hubiese sido feliz entre tantos libros que leer,en esas clases con preguntas profundas de difícil discernimiento que dan para tanto.
En lo que al compañerismo,el acercamiento al otro entre tantos; pues debe ser como en cualquier comienzo en cualquier otro lugar:tenso.
Y es que la vida entra en una fase distinta, en un entorno recién estrenado con gente desconocida alrededor...
después de romper el hielo, como bien dices uno u otro de los presentes, las cosas se distienden un tanto y al poco es dejarse llevar por los acontecimientos.Nada fácil, pero posible y factible como se puede observar.
No es sino la vida misma en una porción de espacio, en un tiempo determinado, con un grupo definido de gente...
Muy interesante leerte, de verdad.
Un beso.

Jorge Fenix dijo...

Marinel: mucho de lo que aprendi no vino de la universidad sino delos libros que lei por mi cuenta ( aparte de haber vivido ),aunque tampoco le quitaria merito a ese sitio por acostumbrar a la gente a pensar, mas alla de algun que otro problema sobre la marcha.
Actualmente tengo 37 y estoy estudiando ingles,por lo cual creo que nunca es tarde para iniciar una carrera.
Gracias por pasar por aqui y seguir el relato. Voy a seguir publicando capitulos tan pronto me sea posible.
Saludos desde Argentina.