jueves, 19 de marzo de 2009

Un par de detalles




Desde muy joven me han gustado las artes marciales, y hace 20 años que las he estado practicando. Solo dos cosas no me han gustado ni atraído en ningún momento. Una de esas cosas es la costumbre de muchos de competir en torneos. En mi opinión, no es esa la esencia de las artes marciales, de autocontrol disciplina, armonía de cuerpo, mente y espíritu. No ha sido un ideal para mí lastimar a alguien o ser lastimado por un premio que después juntará polvo en una repisa, como tantas cosas materiales e innecesarias por las cuales hasta llegamos a hacernos daño. Algo que aprecio del aikido, aunque no lo haya practicado, es que no hay competencias.
Otra cosa es la costumbre de romper tablas. Nunca entendí cuál era el sentido de tal demostración. Si la idea es impresionar a alguien con una muestra de poder,más puede impresionar la autoridad,la reputación de persona de bien, o la demostración del manejo de armas orientales en exhibiciones. Las tablas nunca me hicieron daño, ni siquiera las de multiplicar, pues afortunadamente las aprendí de manera fácil. Una vez rompí una tabla mientras practicaba, pero fue sin querer. Comprenderán entonces, que me suene extraño que alguien quiera romperlas con una mano, con un pie, un codo, o con la cabeza.