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jueves, 17 de marzo de 2011

Hipertexto: posibillidades y desafíos.


Foto: juanpol






Hace un tiempo intentamos aqui una narración colectiva, llamada Speculum. Fue un buen intento y un entretenido ejercicio.Se pudo aprender de los problemas que surgieron, a fin de anticiparlos en alguna otra obra similar que se realizara. Las principales dificultades eran: superar el bloqueo, tener imaginación, alcanzar un mínimo de palabras y crear una buena continuación de lo anterior, sin tardar mucho en escribir, pues otros estarían esperando su turno. Eso teniendo en cuenta como éramos cinco los participantes.
Imaginen que se escribiera una novela de manera similar y que al principio hubiera más de 150 participantes. No hace falta imaginarlo, pues hace tiempo que está tomando forma. En la página to be continued ( click sobre el nombre para seguir el link )pueden ver el estado actual de la obra, y si gustan, leerla desde el primer capítulo. Incluso cualquiera puede anotarse para escribir una continuación, pero sería necesario leer atentamente los capítulos ya seleccionados y premiados. A esto he dedicado parte de mi tiempo lejos del blog, por lo cual soy uno de los que aparecen en el video.




Fue todo un desafio hasta ahora, y lo sigue siendo, pues se trata de escribir un mínimo de 2500 palabras en cinco días, con la calidad necesaria para competir con los demás. Además debe continuar con el capítulo anterior y dejar posibilidades abiertas para quien venga después.No lo tuvieron más fácil quienes debieron leer las propuestas y seleccionar finalistas.
Ese es sólo un ejemplo de los casos en que podemos ser lectores y creadores a la vez,e incluso modificar una obra aportándole detalles personales a medida que va tomando forma. En los blogs hemos participado de manera muy interactiva también en los juegos de palabras. En genral han sido propuestas limitadas en el espacio ( extensión ), tiempo, y cantidad de participantes. Las nuevas posibilidades abren un interrogante: ¿Qué pasa cuando no sabemos cuántos participantes habrá, que tan activo y creativo será cada uno, cuándo escribirá y en qué parte de la trama?
En soopbook uno puede crear su propio libro colaborativo, es decir, abierto a que otros colegas,conocidos o no, participen y escriban algunas líneas o un capítulo, le pongan una ilustración o un link hacia un video. Yo mismo estoy participando en uno de esos libros, ver este link, además de poner algunos cuentos y poemas de mi libro en otra sección. No se hacia dónde irá la trama de un hipertexto construído con más de cuatro manos, como no lo sabe nadie, pero ese es uno de los detalles interesantes, moverse entre el misterio y las sorpresas. Mientras tanto, quienes quieran leer esos textos o sumarse, están solo a un click de distancia. Si les gusta leer y escribir, creo que les encantará hacerlo de esa manera.

lunes, 14 de abril de 2008

Speculum: final


Foto: Davichi







La gente comenzó a gritar entusiasmada, tal vez estaban divididos:unos me alentaban a mi,otros a mi "gemelo". La cuestion es que todos estaban ansiosos de ver un espectáculo violento. Yo era la estrella,luchando, literalmente, contra mi mismo.
El comezó a agitar la red. Yo junté un poco de arena con la punta de un pie y la arrojé hacia sus ojos. El se cubrió con el antebrazo que sostenía el tridente y asi no me vio mientras rodaba hacia adelante y cambiaba de ubicación. Movió su arma en circulo hacia atrás, adivinando mi lugar de estino y alcancé a flexionar mis piernas estirando una de ellas. Su arma pasó casi rozando mi cabeza y rodé de nuevo alejándome. Me moví en círculo hacia su izquierda, haciendo que su red fuera inútil,pues no podia lanzarla con destreza hacia afuera y en ese ángulo.
El tridente avanzó varias veces. Lo esquivé por la derecha,por la izquierda,inclinándome un poco hacia atrás, desviándolo con un antebrazo hacia arriba. El público enloquecía. No querian una ejecución rápida,sino un espectáculo.
- ¿Que puede ser mejor que la fuerza y la juventud?- me dijo desafiante mi alter ego.
Esquivé una vez más su tridente,que pasó por un costado. Lo tomé con ambas manos y lo hice describir un círculo mientras mi cintura giraba y mis pies se desplazaban. Una mano bajaba y otra subía. Al no soltarlo en el primer momento, el salió lanzado sobre uno de mis hombros y me apoderé del arma.
-La técnica.- le respondí. - Y la experiencia.
lanzó su red, que yo atrapé en el aire con el tridente y la lanzé hacia la tribuna. Luego arrojé esa antigua arma hacia la criatura. Las tres puntas se clavaron con fuerza donde la maldita cosa estaba un momento antes de esquivarlas.
Me había ganado al publico, que alentaba mis acciones. Los brazos se movían en alto, la masa entusiasmada unia miles de voces en un rugido que exigía más y más.
Mi otro yo intentó golpearme con sus puños. Nuestros puños y antebrazos iniciaron una secuencia ininterrumpida. A un golpe suyo le seguía un bloqueo mio,al que a su vez le seguía un golpe mío, bloqueado por él,y vuelta a empezar. Ambos brazos iban y venían velozmente sin llegar nunca a su destino, tocandose y desviándose mutuamente.Un instante suyo de error y uno de mis puños lo alcanzó,arrojándolo de espaldas sobre la arena.
Levanté los brazos y recogí la ovación de la masa. Fuera de sí, ya no pensaban por si mismos, era un enorme conjunto con un solo sentimiento: admiraban a su nuevo ídolo. La bestia gritó furiosa, lanzó el tridente, el cual se clavó donde estaba uno de mis pies antes de moverme y esquivarlo. Con un gesto hizo abrir los espejos y dejó entrar a los que me perseguian y a muchos más. Comezaron a entrar por decenas a la arena. El público enloquecido expresó su disgusto con gritos e insultos.Se rebelaron y saltaron a la arena. Se unieron a la lucha y el lugar se convirtió en el mas descontrolado y caótico campo de batalla.
Al frente,el espejo mas grande,por donde podria salir,se había abierto. Avancé hacia él,abriendome paso entre aliados y enemigos. Algo me tiró al suelo. La criatura también habia bajado a la arena y se arrojaba sobre mi.
-¿Vas a alguna parte?
Sus colmillos afilados estaban por morderme cuando recibió una patada que lo arrojó a un costado. Mi otro yo se habia recuperado de mi golpe.
-Asegúrate de que Amanda sea feliz. -. me dijo, y se ocupó de seguir golpeando a la criatura.
La sensación al atravesar el portal fue de vertiginosa caída. Desperté en mi casa,en el punto de partida,entre los brazos de Amanda. Su sonrisa fue la mejor bienvenida que pudiera tener un hombre que escapa de tal infierno.


Nunca supe qué pasó con mi otro yo,o con mis muchos otros yo. Sospecho que esa criatura inmortal encontró la forma de ganar o al menos de escapar de ellos. Nunca conseguí engañarlo o desafiarlo de nuevo para cruzar hacia su mundo. Yo escapé, yo vencí, pero otros no. Con otros seguirá muy activo, incluso después de que mi tiempo en este mundo se haya terminado y no esté aqui para combatirlo o advertir a otros sobre él. ¿Que podia hacer,mas que escribir estas notas? Espero que sean útiles para prevenirse contra esa cosa, para combatirla, y para saber que si uno pudo, muchos otros también podrán vencerlo, si se lo proponen.

martes, 1 de abril de 2008

Speculum: cuarta vuelta


Foto: tiseb







Comencé a correr hacia la luz sin saber hacia donde me dirigia pero sabiendo quienes venían detrás de mi. Ese numeroso grupo de bestias semi-humanas,poseídas hace tiempo por el odio y la desesperación,se movían animados por una maligna energia.
Muchos tenían costillas o huesos rotos,miembros torcidos en extraños ángulos,manchas de sangre, o incluso el cuello roto. Había sido una dura pelea,pero solo los había derribado temporalmente. Avanzaban de manera torpe pero rápida como un pequeño ejército de muertos vivos. Los pasos y los gritos se sentían cada vez más cerca,más fuertes, y al frente la luz,ahora más intensa,conducía a lo desconocido.
Con un esfuerzo más llegué a la fuente de esa luz y senti que cruzaba un umbral. Detrás de mi se sintió el ruido de varios cuerpos estrellandose contra algo sólido. Cuando mis ojos se adaptaron,pude ver claramente dónde me encontraba. Era un gran espacio circular, a cielo abierto,con arena bajo mis pies. El sitio por donde habia entrado ahora era un espejo impenetrable por ambos lados. La muralla circular presentaba otros espejos a intervalos regulares,con el mio,unos 12 en total.
Más allá de la muralla de tres metros,la gente en las tribunas gritaba. Me acerqué al centro,donde alguien me esperaba armado con un tridente en una mano y una red en la otra.Lo reconocí como un gladiador retiario,a diferencia del mirmillon o el tracio,que usaban otras armas. Todos los asistentes tenían mi cuerpo y mi rostro,incluso el emperador y el retiario.
El emperador hizo silencio con una seña.Esa debia ser la criatura,sus ojos brillaban con un tono rojo intenso, proyectando maldad.
-¿Lo reconoces?-me dijo indicando al retiario -Eres tu,en tu mejor momento,el de mayor juventud y fuerza.Si quieres irte de aqui,podras hacerlo por cualquiera de los espejos...si primero te vences a ti mismo.¡Que comience el combate!


Continuará...Y finalizará.

miércoles, 26 de marzo de 2008

Speculum: tercera vuelta




Foto: *L*u*z*a*







Comienzo la tercera vuelta de esta narración compartida.Traten de recordar los turnos de participación despues del mio: Natacha- Penélope- Marta.Veamos como sigue el relato:


Los antiguos prisioneros de aquel lugar comenzaron a salir,cada uno atrapado hace tiempo por la desesperación,el odio,la locura.Sus vestimentas indicaban las más diversas épocas, profesiones y procedencias. Solo coincidían en su deseo de salir y descargarse contra lo primero que encuentrasen. En este caso,contra mi. Esos rostros poseídos ya poco tenían de humanos.
Respiré hondo y me concentré. Recordé la voz de mi maestro,casi como si pudiera verlo junto a mi con su uniforme tradicional y su cinturón negro.
-No pienses. Relájate. El espíritu debe ser como un espejo que refleje la intención del adversario tan pronto como nace.Entonces puedes contraatacar.
-Si,maestro.
En un solo movimiento esquivé el puñetazo del primer atacante y le pegué en el pecho. El impulso de mi cuerpo entero nació desde mis pies,se transmitió por mis piernas,giró con mi torso,se dirigió a través de mi brazo y se concentró en los dos nudillos más grandes y prominentes del puño.Ese adversario cayó como una marioneta a la que hubiesen cortado los hilos,mientras yo giraba sobre mi pie derecho y pateaba al segundo con mi talón izquierdo.
Esquivé al tercer atacante y lo derribé con un golpe del antebrazo en su rostro,en dirección contraria a su avance.Salté y girando en el aire lancé una pierna contra el cuarto rival,que cayó arrastrando a otros dos.
El resto de lo que recuerdo fue una desenfrenada sucesión de golpes,patadas, codos,rodillas,saltos,barridas,proyecciones,gritos y cuerpos que caían. Cada nuevo oponente parecía estimularme aún más,con una energía que yo mismo no sabía que tenía,hasta que sólo quedó una de esas personas en pie: Amanda.
Al lanzarse hacia mi,desvié la dirección de su impulso y la puse contra una pared. Habia pasado un tiempo desde la última vez que nos vimos cara a cara,pero no tanto como con los otros que ni siquiera conocía. Ella era nueva alli y estaba a tiempo de ser rescatada.
Mientras la sujetaba para que no se dañe ni me dañe a mi,la besé. Aún sentía en esos labios el sello de una promesa formulada tiempo atrás.
El sol nacía sobre el horizonte. Las pequeñas olas rompias en la orilla como un suave murmullo,como para no molestarnos.
-¿Que tanto me amas?-habia preguntado ella.
-Te amo tanto que iria hasta el fin del mundo por ti.-le respondí.
Ese nuevo beso le ayudó a recordar.Le ayudó a regresar mentalmente a un sitio conocido y seguro con alguien conocido y protector,y así recuperó la conciencia de quien era ella y quien era yo.
La expresión en su rostro cambió completamente. Me abrazó con fuerza.
-Sácame de aqui.-me dijo.
Vi una luz al final del pasillo,en dirección contraria a la sala de los espejos.
-Sigueme.-le respondí tomando una de sus manos.



Continuación de Natacha:


Iremos hacia la bruma. En la luz nos hundiremos.

Amanda me seguía cogida de mi mano como una muñeca desarmada… caminando gracias a que yo tiraba de ella, con fuerza.
Durante un instante volví la cabeza y vi la cara de Amanda casi ausente. Pero algo había cambiado. Sus ojos no inyectaban odio, sino alivio.
Sin embargo, algo más atrás, los tullidos comenzaban a levantarse con ánimos renovados.
¡Mierda! Ahí vienen otra vez. ¡Corre!
Al girar hacia la izquierda nos metimos en un lugar húmedo y oscuro. El olor era mohoso… hasta dulce…
Frené el paso y extendí mis manos hacia delante para prevenir posibles paredes u obstáculos.
Amanda me había tomado del brazo y comenzaba a acercarse a mí.
Ya no podía ver nada dos metros delante… ni detrás.
Un sonido grave comenzó a sonar… como un golpe de tambor… muy lejano y un flap, flap, que se acercaba…
Amanda tiró de mí. “Para. Aquí”. Quise contestarle, preguntarle pero ella me selló la boca con su dedo. Indicándome silencio.
Se empezó a alejar de mí. Ahora yo le seguía. Me sentía guiado por ella. De repente me sentí perdido y en sus manos.
Parecía saber por dónde moverse… pasos seguros. Giros por nuevas galerías… Se paraba, escuchaba… continúaba…
De pronto… se volvió, me miró. Con una expresión que no sabría describir (sonreía con una sonrisa de media comisura) me dijo: Debes empujarme.
Una explosión de luz hizo desaparecer la pared que estaba frente a mí y de espaldas a Amanda… Cegó mi ojos durante un momento…
Al asomarme… Un precipicio sin fin.
Ella permanecía con los brazos en cruz, los ojos cerrados. Al borde del abismo. Esperando… ¿Qué yo la empujara? ¡Jamás!
¡Amanda!, la zarandeé para que abriera los ojos y me atendiera.
¡Amanda! Vámonos de aquí. ¡Ahora!
Abrió los ojos y me dijo dulce, tierna… Te amé. Debes empujarme ahora para poder salir de aquí. Confía en mí…


Continuación de Penélope:


Entónces lo hice. Fue una lucha contra mi mismo, que duró segundos, quizá 2 ó 3, para mí, toda una eternidad. Como a la que se dirigía Amanda, porque en el momento en el que tomé tan terrible desición para mí, supe que para ella fue la liberación; al momento que toqué sus hombros calmos con mis manos temblorosas, muchas preguntas tuvieron su respuesta.
Automáticamente esa seudo ventana que dejó ver el precipicio, se cerró en cuanto empujé a Amanda...no hubo gritos, ella se dejó llevar y cayó con una sonrisa en sus labios, sabía muy bien hacia dónde se dirigía, la vi feliz y me reconfortó.
Cuando volví de mis pensamientos, miré a mi alrededor: otra vez el oscuro corredor, pero esta vez las puertas estaban cerradas, parecía que nadie mas estaba allí. Levanté la cabeza, divisé nuevamente la luz hacia el final, todo era calma, mi cuerpo respondía perfectamente, mis reflejos funcionaban, mi corazón latía rítmicamente...como si nada de lo que había experimentado hubiera sucedido jamás.
Algo me decía que debía echarme a andar, esa luz podría decirse que me llamaba, me atraía hacia ella, como un imán, como una fuerza de la que resulta imposible escapar. Curiosamente esta vez no dudé, me encontraba tranquilo, entero, con mis sentidos en orden, en todo su esplendor....como si hubiera terminado una dura tarea, ya no tenía nada que hacer allí, caminé y caminé hacia mi meta: la luz..."



Continuará...

domingo, 23 de marzo de 2008

Speculum: segunda vuelta


Foto:yosoyjulito







Ya que cada participante escribió su parte, podemos comenzar de nuevo desde mi turno,lo que llamo la "segunda vuelta".Yo habia sugerido que cada persona escriba al menos unas 200 palabras ,pero no siempre parece posible.En parte ya esperaba dificultades como esta,porque una vez hice esta misma experiencia,y por eso veía la posibilidad de ajustar las normas a las circunstancias mas razonables. Dejemos el máximo en 600 palabras.Si no llegamos al minimo de 200,tratemos al menos con 100 ( de ser posible).Si vemos dificultades para seguir,podemos pasar el turno al siguiente participante.


Aqui va mi continuación,después de Penélope:


Estaba vivo pero en peligro, lo supe desde antes de abrir los ojos.Al principio me sentí desorientado,sin saber dónde era "arriba" y dónde "abajo".Determiné que me encontraba acostado boca arriba,que podía mover los dedos de mis pies y de mis manos,las dos.Tenía miedo de lo que pudiera encontrar al abrir los ojos,pero mucho más de lo que me pudiera pasar si no los abría.
Los abrí muy despacio y me senté sobre el suelo. Necesité unos momentos para acostumbrarme a la luz.Lo primero que distinguí fue mi propia figura.Había espejos en el techo y el suelo.Los seis lados de esa sala eran espejos.
Lo último que recordaba era el cruce del umbral intentando recuperar mi mano y la sensación de hundirme en un sueño. A pesar del poder que demostraba,esa cosa no me había matado.¿Por qué no?¿No quería o no podía? ¿Qué es lo que quería de mi? Traté de concentrarme.¿Qué es lo que quiere de cualquiera de nosotros? Confundirnos,atemorizarnos,aprovecharse de nuestras debilidades para que nosotros mismos causemos nuestra desgracia. En mi caso,logró confundirme y atemorizarme lo suficiente para hacerme entrar en su juego. El campo de batalla era mi mente. ¿Como lo sabía? En primer lugar, era el único sitio donde podía alucinar sin salir de casa. En segundo lugar, era el paso previo antes de llegar a mi alma.
Me puse de pie,seguido y observado por mi propio reflejo. Estaba rodeado de imágenes que me vigilaban desde todos los ángulos posibles. Si en unas me acercaba,en otras me alejaba.Si en unas veía mi rostro,en otras veía mis lados y mi espalda. Esa cosa estaba jugando con mi mente. La sensación de impotencia me invadió. Hice un esfuerzo por controlarme.No debía dejar que el temor se apodere de mí. Las pulsaciones aumentaban,sentí claustrofobia,mareos. Apoyé mi espalda contra uno de los espejos. Repentinamente mi reflejo me tomó por detrás con un brazo alrededor del cuello. Vi sus ojos rojos,brillantes,en un rostro igual al mio repetido docenas de veces.Acercó su boca a mi oído izquierdo y me dijó,burlón: "¿He llamado tu atención? ¿Me quieres? Ven por mi."
Me liberé de ese brazo,giré,y le di una patada con toda mi fuerza. El espejo cayó en pedazos,revelando un largo pasillo.


Continuación de Marta:


Estaba cansado de este juego sin sentido que me torturaba y parecía llevarme a donde no tenía intensiones de ir, o sea, hacia la locura. La rabia inundó mi ser y lo único que quería, era salir de allí y regresar a mi vida. A mi vida monótona, sin sentido, por momentos aburrida pero definitivamente conocida y predecible.
Me avalancé sobre el espejo por el que había atravesado, intentando volver el tiempo atrás, pero solo logré un buen golpe en todo mi cuerpo. Lo toqué nuevamente con las manos y viendo que solo el frío de su superficie podía sentir, intenté uno por uno con los otros espejos, ya a puñetazos, desesperado por salir de una buena vez, sin resultados.
Desanimado, intentando elegir entre la frustración, el conformismo o la aceptación ahí estaba, nuevamente frente al pasillo.



Continuación de Natacha:


Decidió adentrarse hacia la única alternativa… el pasillo. 
Un sinfín de puertas, a ambos lados del corredor, se extendían ante su vista.
El corazón latía desbocado otra vez… cada puerta disponía de un ventanuco a la altura justa de sus ojos. Asomarse o no. Miedo, curiosidad. Pudo la curiosidad. 
La primera puerta a la derecha. Esa fue la elegida. A tan solo dos pasos se situó delante.
Una puerta relativamente frágil. De color acero, fría.
Observó que las puertas, al menos 10, eran distintas. De distintos colores y texturas, de materiales diversos. Nuevas y viejas… 
Sin pensarlo mucho se asomó por el ventanuco. Estaba oscuro… sus ojos comenzaron a acomodarse la tenue luz interior… al fondo parecía… una persona sentada en el suelo, en un rincón… y … sí,… le miraba fijo. Pero quién… En una décima de segundo, la mujer que estaba en el suelo, pegaba su cara al cristal del ventanuco, en un salto felino hacia atrás, nuestro protagonista chocó contra la pared contraria del pasillo. El susto fue horrible. Ahora ya sabía quien era… Pero… no puede ser… Aquella chica del instituto. Amanda, era su nombre… salió con ella un par de veces… no se portó bien, pero nunca pudieron culparle por su muerte, se suicidó…
Echó a correr como si alguien le persiguiera, como alma que lleva el diablo. Al final, un recodo… no, dos. Izquierda o derecha.
A la izquierda luz, a la derecha, bruma. Luz, evidentemente. Comenzó a caminar y el suelo parecía blando, como chicle. No me gusta… un paso… otro más…  Peligroso… 
Vuelta a corredor. Desde luego que no entraría en la bruma. Si la luz no era buena…
Se sentó en el suelo de forma que veía cómo el pasillo se extendía ante él y los recodos a sus lados.
Se abrazó a sus rodillas y comenzó a llorar. Primero despacio, después con auténtica desesperación, miedo y angustia.
Al levantar la vista casi sufre un infarto. Un hombre alto, vestido con una especie de mono de trabajo le miraba entre asombrado y aliviado.
Le conocía de algo… ¿Sería real? O sería una visión como la de Amanda.
Poco a poco fue levantándose sin dejar de mirarle… ¿Quién es? No puedo recordar… esa cara…
De repente, sin previo aviso, el hombre echó a correr hacia la sala de los espejos de donde había venido.
Corrió tras él. ¡Espera, por favor! ¡Espera! ¿Qué es este lugar? 
El hombre del mono salto contra el espejo frontal y nuestro hombre cerró los ojos en espera de un gran estruendo, como el que ocurrió cuando él pateó los espejos hacía unos minutos… Pero… nada. Silencio. El espejo se lo tragó. 
¡Bien! ¡Ahora puedo volver! Pero… ¿qué hace ese hombre en mi casa…?
Un sudor frío le recorrió la espalda. Ahora sé quién es. Estuvo hace meses en mi cocina, reparando el desagüe. La policía vino preguntando por él. Había desaparecido y mi domicilio era el último lugar donde se le vio. Caso sin resolver.
¡Dios mío! Este tío ha estado aquí todo el tiempo. 
¡Mierda! Me largo de aquí ahora mismo.
Con paso firme se abalanzó sobre el espejo y el choque fue brutal… rebotó hacia atrás. ¿Por qué yo no puedo salir? 
Qué estúpido soy. Ese hombre necesitaba alguien que le relevara… 
Pegó su cara al cristal con una mano a cada lado, y… si… levemente ¡podía ver el hall de su casa! Y el hombre que reía, reía como un demonio mientras le miraba. Agarró la puerta de la casa  y salió.
Nunca había gritado tanto. ¡Alguien tendría que escucharle! ¡Socorro! ¡Sáquenme de aquí!
Pero quien le oiría. Pobre imbécil… vivía solo…
Tengo que conseguir que alguien se acerque, intercambiarme por él…
Y en estas estaba, cuando el cansancio le venció y no observó que, a su espalda, las puertas comenzaban a abrirse una tras otra, despacio, en silencio… 


Continuación de Penélope:


No supo en que momento se desvaneció ni cuanto tiempo estuvo en ese estado...lo último que recordaba era el ritmo desordenado de los latidos de su corazón,el temblor en sus piernas,el sudor que recorría cada una de sus facciones. Todo era confusión, recuerdos vagos, en esos momentos no sabia quien era, de donde venía, ni hacia dónde iba. Trató de ordenar sus ideas, recorrer su vida, sus deseos, sus sueños pero cuando llegó el momento de recordar sus miedos, el estupor le paralizó los sentidos..había recordado algo, mejor dicho a alguien...ÉL lo había tomado del cuello y pretendía algo de su persona, algo que no pudo tomar en ese momento, pero que estaba seguro, volvería nuevamente a reclamar...quien sería aquel que le estaba atormentando, porque le tenía atrapado allí ? Que habría en esas puertas que se estaban abriendo en ese instante? acaso el destino que venía por él? Eran muchas preguntas, algo debía hacer, no podía dejarse atrapar sin luchar, de repente tuvo un impulso vital que lo alentó a reponerse, sintió que debía echarse a andar y enfrentar sus miedos, caminar rumbo a lo desconocido. Y así fue, que con paso lento, tembloroso, con lo que suponía su último suspiro, comenzó a recorrer su camino, era lo que debía hacer...



Continuará....

domingo, 16 de marzo de 2008

Speculum


Foto: Daquella manera








De cuantas criaturas pertenecen a las tinieblas,una nos ha estado observando desde el sitio menos pensado. Ha pasado siglos estudiando nuestras debilidades,descubriendo nuestros secretos y deseos más íntimos,y sobre todo, buscando la forma de cruzar hacia nuestro mundo.
¿Como se puede cerrar y asegurar una entrada si no se sabe que existe? La gente sabe que la muerte es parte de la vida. Es natural,pero prefieren no pensar en eso. ¿Que harían entonces con lo sobrenatural,sino ignorarlo, verlo como un síntoma de locura o negar su existencia?
No niego la posibilidad de estar loco o trastornado. Me he obsesionado con esta entidad.La he investigado y me he convencido de su existencia. Las referencias más antiguas figuran en jeroglíficos, tablas de arcilla y pergaminos.Talvez sea más antigua que la humanidad,pero a nosotros nos ha encontrado particularmente fascinantes: mitad bestias,mitad ángeles,con un gran potencial para el bien y para el mal. Especialmente para el mal.
Acabo de pararme frente al espejo,frente a esa imagen distorsionada de quien ahora me parece un extraño. No me dejo engañar.No me veo más gordo de lo que soy,ni más débil,feo,infeiz o incompleto.¿Loco? Tal vez. Acerqué una mano. Apoyé mis dedos sobre esos dedos y lo desafié:
"¿He llamado tu atención?¿Me qieres? Ven por mi."



Continuación de Natacha:


Al apoyar la mano sobre el cristal... mis dedos comenzaron a hundirse en la plateada superficie... era como agua. Me asusté y retiré la mano.
Lentamente, sin dejar de mirar (de mirarme en realidad) fui reculando hacia atrás, asustado, en tensión. Si alguien hubiese tocado mi hombro me hubiera muerto del susto.
Salí de la casa, intentando convencerme a mí mismo de que aquello lo había inventado yo mismo. “El sueño que llevo arrastrando durante días, me ha jugado una mala pasada”.

A la mañana siguiente pasé delante del espejo... éste se encuentra pegado a la pared del hall de entrada a mi casa. No tiene marco, está completamente pegado al muro y es grande, ocupa toda la superficie. Es difícil no mirarse al pasar...

Llevo una semana sin mirarme... entro y salgo deprisa de casa... “Esto no puede ser, me está dominando…”

Me encontraba en la calle y, como desde hacía días, remoloneaba para subir a casa.
Hoy lo haré, volveré a posar los dedos sobre la fría superficie de cristal. “Seguro que no ocurre nada, es absurdo...”

Mientras metía las llaves en la cerradura de la puerta me sobrevino una taquicardia. El miedo me aceleró las ganas de encender la luz... Y allí estaba yo, mirando de soslayo el espejo... pero... ¡cómo! ¡No funciona! Yo mismo me dije “¡Qué estupidez! los espejos no pueden NO funcionar”.

Pero así era... no devolvía el reflejo.
Ya no era un espejo, era un hueco, un hueco frío.
Acerqué la mano y traspasé aquella textura líquida, y al sentir un aire cálido, tiré de mi brazo… “¡Horror! ¡Mi mano!” Mi mano había quedado dentro... no había sangre, ni dolor... solo un muñón limpio.

¿Y ahora?... Si quería recuperar mi mano… ver dónde estaba… “¿meter la cabeza? ¡Ni hablar! ¿Qué hacer?”
“Si meto la cabeza… quedará mi cuerpo inerte a este lado.
¿Cómo le ordenaría entrar a recuperar mi cerebro?
¿Y mi cabeza, qué haría ahí dentro?
¿Una mano y una cabeza? Pues vaya pareja inútil…”



Continuación de Marta:


Quería recuperar mi mano. La recuperaría ?.
El terror, la necesidad y la intriga corrían parejo. No podía dejar de mirar mi muñón y al espejo.
El terror se transformó en rabia, la necesidad en urgencia y la intriga en una decisión incontrolada.
Sentía el sudor correr por mi espalda, y el tropel de mi corazón ensordecía mi mente.
Habrán sido segundos u horas. Nunca lo supe. Nunca lo sabré. Y sin medir las consecuencias, apreté los ojos y me lancé de lleno contra el espejo....
 
Silencio y oscuridad. Podía sentir mi cuerpo y los latidos de mi corazón seguían resonando como campanadas enloquecidas. Extendí mi única mano recorriendo la espesura negra que me rodeaba, sentía mis ojos desorbitarse intentando lograr que mis pupilas se dilataran lo suficiente como para captar algo, alguna imagen, una luz, o un color. Nada. Solo podía percibir ese tibio aroma, extraño y que me relajaba poco a poco...


Continuación de Penélope:

Que sería aquello que enmudecía mis sentidos poco a poco ? anesteciando hasta mis huesos, mi alma, mi desconcierto ante lo que estaba viviendo....en un momento creí morir ante la idea de verme mutilado, ante lo irreversible; pero ese aroma, ese tibio aroma que penetraba mi ser, adormecía mi espíritu, mi mente, y con ello, mis miedos...


Continuará....