miércoles, 17 de abril de 2013

Fotografias: nuestras particulares miradas del mundo




Aprecio mucho las actuales cámaras fotográficas porque he conocido las limitaciones de las anteriores. Las fotografías de mis primeros años están en blanco y negro. Después aparecen algunas fotos en colores, aunque no muy bien definidos. Faltaban como 30 años o más para que se empezara a hablar de megapixeles. Había rollos de 12, 24 o 36 fotos, por lo cual había que seleccionar bien cada una, esperar a que se hubiera completado el rollo y volver a esperar hasta que ese rollo fuera revelado.¿Se acuerdan?  Entonces uno sabía cuántas de esas fotos habían salido bien, además de enterarse, de vez en cuando, que el rollo no había sido puesto correctamente y por lo tanto ninguna foto había salido. Lo más avanzado que conocía al respecto eran esas cámaras que de inmediato dejaban salir un papel, y a de poco aparecía la fotografía sobre el mismo. Algunos sabrán esto tan bien como yo, mientras que otros mucho más jóvenes se sorprenderán de lo complicado que resulta para obtener fotografías con esos "primitivos" instrumentos
La cámara que actualmente uso es más pequeña que una de mis manos, y sin embargo puede tomar fotografías en diversas condiciones de luz, ajustarse para diversas distancias, autodispararse  con un mecanismo de tiempo y grabar video con audio incluido. ¿Cómo no asombrarse? Un artefacto como ése no aparecía ni en los primeros capítulos de "Viaje a las estrellas".
Ahora salgo a  pasear y mirar con atención a mi alrededor cuanto me parezca destacable o digno de ser fotografiado. No he tomado ningún curso de fotografía, apenas he leído el manual de la máquina. Me encuentro a menudo con otras personas tan "originales" como yo que le toman fotografías a los mismos paisajes al mismo tiempo. En una ocasión, en la playa, me encontré con otro "fotógrafo" que me pidió que le tomé una foto con su propia cámara. Después preguntó si lo quería que me tome una foto con la mía, pero yo sólo iba interesado en paisajes.
Me asombra que incluso ese aparato pueda identificar rostros y señalarlos con un rectángulo de color. Por si fuera poco, la tarjeta de memoria tiene capacidad para cientos de fotos, o sea que yo podria cansarme de tomar imágenes antes que se complete la capacidad de la misma. Un botón para tomar la imagen, otro para verla de inmediato y otro para borrarla si no me gustó. Cuando creí tener suficiente asombro por un día, recordé que una cantidad mucho mayor de fotos o videos podría ser guardada en un pendrive más pequeño que uno de mis dedos, pero ese es otro tema. Me alegro sobre todo, de que ese tipo de tecnología haya encontrado una aplicación pacífica al alcance de muchos y que nos permite conservar bastante buenos momentos.