lunes, 27 de febrero de 2012

Relato de viaje: Guanajuato



Guanajuato, capital del estado del mismo nombre. El ómnibus me acerca a la ciudad a través de un bello paisaje de montañas. Lo primero que me llama la atención son las casas construidas sobre los montes y pintadas de variados colores. Parece una gigantesca tribuna que mira hacia el centro histórico, y ciertamente hay mucho que ver allí. La información del folleto turístico en mis manos dice:

"Guanajuato fue asentamiento de indígenas otomíes hasta principios del siglo XV, y el vocablo Guanajuato proviene del purépecha "Guanaxhuato" que significa "lugar montuoso de ranas". La ciudad de Guanajuato debe su origen gracias al descubrimiento por los españoles de las ricas minas de plata a partir de 1548. Nombrada la Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato en 1741, convirtiéndose en el siglo XVI, en la ciudad más rica de México. Este esplendor minero se ve reflejado su magnífica arquitectura religiosa y civil."





Es limitado número de vehículos que bordean el centro histórico, como siempre limitada también su velocidad. El centro es para caminar, para pasear con gusto por sus calles y callejones, siguiendo subidas, bajadas, curvas, y las escaleras que conectan diferentes sectores. El tránsito pesado pasa por los túneles debajo del centro. Allí es donde me bajo y tomo una de las escaleras para emerger a una tranquila y agradable atmósfera de arquitectura colonial. De un lado de la calle se encuentra una de las iglesias, junto al teatro Juárez. hay varios cafés y una trattoria italiana donde comeremos luego. Ya he probado típicos platos mexicanos, con su típica dosis de picante. Del otro lado de la calle, en un pequeño parque, mucha gente toma café mientras conversa en español o en inglés; mientras tanto, un grupo de mariachis canta un par de temas. Nos sentamos en uno de los bancos del parque. Estoy en uno de los lugares más bellos del mundo y en buena compañía.



 "El primer Festival Cervantino se llevó a cabo en 1972, convirtiéndose en la más importante fiesta cultural de Latinoamérica. Cada año acuden visitantes de todo el mundo para disfrutar las más selectas manifestaciones artísticas de teatro, danza, música, literatura y artes plásticas. Los principales escenarios del festival son el Teatro Juárez, el Teatro Principal, el Teatro Cervantes, la Universidad de Guanajuato; los más hermosos templos; y en las plazas y calles de la ciudad."
Seguimos nuestro paseo mientras escucho los comentarios sobre el Festival Cervantino, pues he llegado justo en esos días. A pocos metros de donde estamos, un par de actores entretiene a la gente, que se detiene para verlos. A lo largo de la misma calle hay otros actores muy bien caracterizados con su maquillaje y sus trajes. Un grupo de personas se saca fotos junto a un actor caracterizado como un guerrero azteca, tras lo cual dejan monedas en el recipiente a sus pies.



Nosotros seguimos hacia un lugar que no podíamos dejar de visitar en Guanajuato: el Callejón del Beso. Unos metros antes de llegar una niña se ofrece a contarnos la leyenda de ese callejón a cambio de unas monedas a voluntad. En su parte más estrecha ese pasaje apenas si alcanza los 75 cm de ancho en la escalera. Se supone que las parejas de enamorados que pasen por ahí sin besarse, tendrían siete años de mala suerte, y si se besan en el tercer escalón tendrían 15 años de buena suerte. La mayor parte del día y un fotógrafo listo para inmortalizar ese momento con un precio razonable, y de inmediato entregar la foto pegada a una tarjeta que lleva impresa la leyenda. Como se podrán imaginar, allí nos besamos. Es muy pronto como para confirmar la veracidad del mito, pero hasta ahora... puede que sea verdad. Es difícil encontrar el callejón vacío como en la foto, pero como podrán comprender, las imágenes con mi amada son muy personales.

 Callejón del beso. Imagen: EvaHerber